No. 61 (Rust and Blue)
Grandes campos de color de contornos suaves que flotan unos sobre otros. Rothko quería que el espectador se colocara cerca y viviera el color como una emoción; hablaba de tragedia y éxtasis.
Los bordes son difusos, de modo que los campos parecen respirar sobre el fondo.
Mark Rothko pintó No. 61 (Rust and Blue) en 1953. Había nacido en 1903 en Dvinsk, en la entonces Rusia, hoy Daugavpils, en Letonia, y llegó de niño a Estados Unidos. Empezó como pintor figurativo y más tarde probó con motivos surrealistas. Hacia 1950 había desarrollado las grandes pinturas de campos de color por las que se hizo famoso. El cuadro pertenece al Museum of Contemporary Art de Los Ángeles.
La obra es más alta que ancha. Está formada por grandes rectángulos de contornos suaves que flotan sobre un fondo de color. Dominan un tono pardo rojizo de óxido y un tono azul, a los que alude el título. Los rectángulos tienen bordes difusos, y se ve cómo la pintura se diluye allí donde se encuentran los campos.
La composición es sencilla pero cuidadosamente equilibrada. Los campos están apilados unos sobre otros y llenan casi toda la superficie. No hay ningún punto fijo en el que detener la mirada. Rothko quería que el espectador viviera el color como un todo, no que se fijara en los detalles.
Rothko pintaba con finas capas de pintura diluida que superponía unas a otras. La luz de las capas inferiores se transparenta, y los campos parecen resplandecer. Experimentó con distintos aglutinantes y con el grado de brillo o mate de la pintura. Por eso los cuadros pueden verse distintos según la iluminación y la distancia.
Rothko se negaba a considerarse un artista abstracto en el sentido de que sus cuadros trataran solo de color y forma. Decía que le interesaba expresar emociones humanas básicas como la tragedia, el éxtasis y la fatalidad. Quería que la gente se colocara cerca de los cuadros, de modo que llenaran el campo visual y se convirtieran en una experiencia más que en un objeto. Cuidaba mucho cómo se colgaban sus obras y prefería una iluminación tenue y que los cuadros colgaran bajos, para que el espectador se encontrara con ellos a la altura de los ojos.
Se convirtió en una de las figuras principales del expresionismo abstracto y de la llamada pintura de campos de color. Más tarde realizó obras más oscuras, entre ellas cuadros concebidos para un restaurante de Nueva York y una serie para una capilla en Houston, conocida hoy como la Rothko Chapel. Rothko se quitó la vida en 1970.
El cuadro llegó al Museum of Contemporary Art de Los Ángeles como parte de una gran colección de arte estadounidense de posguerra que el museo adquirió en la década de 1980 al coleccionista italiano Giuseppe Panza di Biumo. Se considera un ejemplo característico del periodo clásico de Rothko. Sus obras se cuentan hoy entre las más caras del mercado del arte, y su manera de trabajar con el color ha influido tanto en el arte como en la arquitectura.