El jardín de piedras del Ryōan-ji

Quince piedras sobre grava blanca rastrillada, rodeadas por un muro bajo de arcilla. Desde dondequiera que uno se siente, nunca se ven las quince a la vez.
La grava está rastrillada en líneas como el agua: el jardín es un paisaje sin agua.
El Ryōan-ji es un templo zen del noroeste de Kioto. Lo fundó en 1450 el señor de la guerra Hosokawa Katsumoto. El templo fue destruido durante la guerra de Ōnin, una guerra civil que asoló Kioto, y se reconstruyó a finales del siglo XV. No se sabe con exactitud cuándo se creó el jardín de piedras. Suele fecharse a finales del siglo XV o principios del XVI, pero también se han propuesto fechas posteriores. Se desconoce quién lo hizo. El nombre Ryōan-ji significa aproximadamente «templo del dragón apacible».
El jardín es un rectángulo de unos 25 × 10 metros. Consta de quince piedras dispuestas en cinco grupos sobre grava blanca. Alrededor de las piedras crece musgo. La grava se rastrilla en líneas rectas a lo largo del jardín y en círculos alrededor de las piedras. Por dos lados el jardín está rodeado por un muro bajo de arcilla, tras el cual se ven árboles. En una de las piedras hay dos nombres grabados, que probablemente pertenecen a trabajadores que participaron en la creación del jardín.
El jardín se contempla desde una veranda de madera junto al edificio del templo. Las piedras están dispuestas de modo que desde la veranda nunca se pueden ver las quince a la vez. Siempre hay alguna piedra oculta por otra. Los grupos tienen tamaños distintos y están separados por distancias diferentes, de modo que el jardín resulta a la vez ordenado e imprevisible.
El jardín es un karesansui, un jardín seco de paisaje. La grava puede entenderse como agua y las piedras como islas o montañas. Según la tradición, la arcilla del muro se coció en aceite, y con los años el aceite ha dejado en el muro manchas en tonos marrones y ocres. El jardín lo cuidan los monjes, que rastrillan la grava con regularidad.
Hay muchas interpretaciones. Algunos ven islas en un mar; otros, una tigresa que cruza un río con sus cachorros. Otros sostienen que el jardín no representa nada en absoluto y que está pensado para la meditación. El budismo zen insiste en comprender la realidad mediante la experiencia directa, y el jardín puede verse como una herramienta para ello. Ninguna interpretación es segura, y quizá esa sea precisamente la cuestión.
El jardín alcanzó fama mundial en el siglo XX. Artistas y arquitectos occidentales lo han visto como un modelo del minimalismo y del arte abstracto. La reina Isabel II visitó el templo en 1975 y expresó su admiración por el jardín, lo que tuvo gran repercusión. Los investigadores también han estudiado cómo la disposición de las piedras influye en la percepción del espectador.
El Ryōan-ji forma parte del sitio del Patrimonio Mundial Monumentos históricos de la antigua Kioto. El jardín recibe a mucha gente cada día. Se ha copiado en muchos lugares del mundo. Es uno de los ejemplos más conocidos del arte del jardín japonés y de cómo unos pocos elementos pueden crear una experiencia intensa.