La gran ola de Kanagawa

La gran ola de Kanagawa, Katsushika Hokusai
Katsushika Hokusai, Public domain

Una ola gigantesca se alza sobre tres barcas, y el monte Fuji se ve pequeño al fondo. La estampa forma parte de la serie Treinta y seis vistas del monte Fuji.

El azul de Prusia era un color nuevo e importado. Las crestas de espuma de la ola parecen garras.

Katsushika Hokusai realizó La gran ola de Kanagawa hacia 1830-1832. Tenía entonces unos setenta años y llevaba más de cuarenta en activo como artista. La estampa forma parte de la serie Treinta y seis vistas del monte Fuji, publicada por el editor Nishimuraya Yohachi. La serie tuvo tanto éxito que se amplió con otras diez láminas. Hokusai cambió de nombre artístico muchas veces a lo largo de su vida y en esa época firmaba como Iitsu, pero la posteridad lo conoce como Hokusai.

La estampa muestra una enorme ola que se alza sobre tres largas barcas con remeros. La cresta de la ola está a punto de desplomarse, y la espuma forma figuras parecidas a dedos. Más lejos, en el centro, se ve el monte Fuji, pequeño y nevado. La forma de la montaña se repite en una ola más pequeña en primer plano. Las barcas probablemente llevaban pescado al mercado de Edo.

La composición es dramática. La gran ola llena la parte izquierda de la imagen y forma un arco que enmarca el Fuji. El contraste entre la gran ola en movimiento y la pequeña montaña inmóvil es el núcleo de la imagen. El texto japonés se lee de derecha a izquierda, y quien lee así la imagen ve las barcas lanzarse directamente contra la ola.

La estampa es una xilografía en color. Hokusai hizo el dibujo, y después un grabador talló una plancha de madera para cada color. La impresión la hacía un estampador que colocaba el papel sobre las planchas y lo frotaba. Se imprimieron miles de ejemplares, y las primeras impresiones son más nítidas que las posteriores, cuando las planchas ya estaban desgastadas.

El color azul era un pigmento nuevo, el azul de Prusia, que se importaba a Japón desde Europa y se abarató en la década de 1820. Daba un azul profundo y duradero que Hokusai y otros artistas usaron con profusión. También asimiló la perspectiva europea, que había aprendido a través de imágenes importadas, como se aprecia en la forma en que el Fuji aparece situado a lo lejos.

La estampa se ha interpretado como una imagen de la fuerza de la naturaleza y la pequeñez del ser humano, pero también del Fuji como un centro eterno e inamovible. El Fuji era una montaña sagrada, y existía la creencia de que podía conceder una larga vida. El propio Hokusai esperaba vivir mucho para poder perfeccionar su arte.

Cuando las xilografías japonesas se difundieron por Europa en la segunda mitad del siglo XIX, influyeron en muchos artistas, como Monet y Van Gogh, e incluso en el compositor Debussy. Debussy hizo que un detalle de la ola adornara la portada de la partitura de La Mer. Hoy hay ejemplares en muchos museos, entre ellos el Metropolitan Museum of Art de Nueva York y el British Museum de Londres. La ola es quizá la imagen japonesa más famosa del mundo.