La cuna

La cuna, Berthe Morisot
Berthe Morisot, Public domain

La hermana de Morisot vela a su hija dormida. Morisot participó en la primera exposición de los impresionistas en 1874 y retrató a menudo la vida cotidiana de las mujeres en el interior del hogar.

El velo transparente sobre la cuna está pintado con trazos blancos y ligeros.

Berthe Morisot procedía de una familia acomodada de París. Ella y su hermana Edma estudiaron pintura juntas, entre otros con el paisajista Camille Corot. Edma dejó de pintar al casarse en 1869, mientras que Berthe siguió. La cuna se pintó en 1872 y muestra a Edma con su hija recién nacida, Blanche. Las hermanas estaban muy unidas, y se conservan las cartas que se escribieron.

Edma está sentada junto a la cuna y mira al bebé. Tiene una mano junto a la barbilla y la otra en el velo de la cuna. La niña duerme bajo un velo blanco y fino que cubre la cuna. Detrás de Edma cuelga una cortina transparente. La composición es serena, y la luz, suave y uniforme. Su mirada está fija en la niña con una mezcla de ternura y seriedad.

El cuadro se organiza en torno a una diagonal: desde la cabeza de Edma, a lo largo de su brazo, hasta el velo de la cuna. Esa línea une a madre e hija. El velo y la cortina forman superficies claras y vaporosas. Morisot las pintó con pinceladas blancas y ligeras que dan a la tela su transparencia. Cintas y detalles rosados ponen color en el tono claro. La gama es clara y limitada, con blanco, rosa y el azul oscuro del vestido de Edma.

La cuna se mostró en la primera exposición impresionista, en París en 1874. Morisot era la única mujer entre los artistas participantes, y después expuso en casi todas las muestras del grupo. Ese mismo año se casó con Eugène Manet, hermano del pintor Édouard Manet, con quien tenía un trato estrecho. La exposición la organizaron los propios artistas, sin apoyo del Estado.

Morisot retrató a menudo la vida cotidiana de las mujeres, el hogar y los niños. Eran los ámbitos a los que ella, como mujer, tenía acceso en el París burgués. Las mujeres no podían moverse con la misma libertad por los cafés y los espacios públicos. La cuna se ha interpretado como una imagen de la maternidad, pero también como una reflexión sobre las distintas decisiones que tomaron las dos hermanas, aunque esta última es una lectura a posteriori. Morisot pintaba con frecuencia a sus allegados, y su hija Julie se convirtió más tarde en un motivo recurrente.

La pintura permaneció en la familia durante muchos años. El Louvre la compró en 1930, y desde 1986 cuelga en el Musée d’Orsay de París. Es una de las imágenes más conocidas de Morisot. Se trata de un cuadro bastante pequeño, de algo más de cincuenta centímetros de alto.

Durante mucho tiempo Morisot quedó a la sombra de sus colegas masculinos. En las últimas décadas su posición ha cambiado y se le han dedicado grandes exposiciones individuales. Hoy se la considera una de las figuras centrales del impresionismo, y La cuna es una de las imágenes de la vida cotidiana más célebres del movimiento.