El nacimiento de Venus

La diosa del amor surge del mar sobre una concha y los vientos la empujan hacia la orilla. Es una de las primeras grandes pinturas desde la Antigüedad con un tema pagano en lugar de cristiano.
Venus está en contrapposto, como una estatua antigua, y con un cuello inverosímilmente largo y los hombros caídos.
Botticelli pintó el cuadro en Florencia hacia 1484–1486. No se sabe quién lo encargó. Suele asociarse con la familia Médici, porque en el siglo XVI se encontraba en la villa de los Médici en Castello, en las afueras de la ciudad. Allí lo describió el artista y escritor Giorgio Vasari. Un dato habitual, aunque incierto, es que se hizo para Lorenzo di Pierfrancesco de’ Medici. La obra es grande, de unos 1,7 por 2,8 metros.
Según el mito antiguo, Venus nació de la espuma del mar. Aquí aparece desnuda sobre una gigantesca concha de vieira que el viento empuja hacia la playa. A la izquierda vuela Céfiro, el viento del oeste, que sujeta a una mujer, probablemente Cloris o la brisa Aura. A su alrededor caen rosas por el aire. A la derecha, una mujer, probablemente una de las Horas, diosas de las estaciones, le tiende un manto floreado para envolver a Venus.
Venus adopta la postura llamada Venus pudica, la Venus púdica. Se cubre con las manos y el cabello. La postura procede de estatuas antiguas que Botticelli pudo haber visto. Su cuerpo no es anatómicamente correcto: el cuello es largo, los hombros caen y el peso está repartido de un modo que la haría caerse. Aun así, se percibe como armoniosa. Botticelli antepuso la belleza y el ritmo a la exactitud anatómica.
El cuadro está pintado al temple sobre lienzo, algo poco habitual en aquella época para una obra de tal tamaño. Los colores son claros y luminosos. Botticelli usó también oro para realzar el cabello y los árboles. Los contornos son nítidos y dan a las figuras un ritmo elegante, casi decorativo. El espacio es poco profundo, y el mar está dibujado con pequeñas olas estilizadas.
La pintura se ha interpretado a menudo a la luz del neoplatonismo, una filosofía en boga entre los eruditos de Florencia. La Venus celeste representaría entonces un amor y una belleza espirituales que conducen el alma hacia Dios. Otros sostienen que la obra es ante todo una bella representación de un mito antiguo, inspirada en los poemas de Poliziano. La idea popular de que la modelo fue Simonetta Vespucci carece de pruebas sólidas.
Botticelli cayó en el olvido tras su muerte. No fue redescubierto hasta el siglo XIX, por artistas y críticos ingleses. La pintura se trasladó a los Uffizi de Florencia a principios del siglo XIX y desde entonces se ha convertido en la obra más famosa del museo. Se restauró en los años ochenta.
Hoy El nacimiento de Venus es una de las imágenes más conocidas del Renacimiento. Aparece en la moneda italiana de diez céntimos de euro y ha sido citada en todo tipo de obras, desde el arte de Andy Warhol hasta la publicidad y el cine. El cuadro rara vez se mostró al gran público hasta su llegada a los Uffizi, y hoy los visitantes se agolpan ante él cada día.