Looshaus

Looshaus, Michaelerplatz, Viena
Thomas Ledl, CC BY-SA 4.0

Justo enfrente del palacio del emperador, Adolf Loos levantó un edificio comercial con fachadas lisas y sin ornamentos sobre una planta baja de mármol verde. Los vieneses lo compararon con una casa sin cejas, y se dice que el emperador evitaba las ventanas que daban a la plaza.

La sastrería Goldman & Salatsch encargó en 1909 un nuevo edificio comercial y de viviendas en la Michaelerplatz, frente al Hofburg. Adolf Loos diseñó el edificio, que se terminó en 1911. Loos había escrito el ensayo Ornamento y delito, en el que sostenía que el ornamento era un despilfarro y una señal de falta de cultura. Cuando la fachada quedó terminada sin decoración, estalló el escándalo y las autoridades municipales paralizaron la obra durante un tiempo. La solución de compromiso fueron unas jardineras bajo las ventanas.

La planta baja y el entresuelo tienen una fachada de mármol cipolino de Eubea, con robustas columnas toscanas en la entrada. Allí estaban la tienda y los talleres. Los pisos superiores, de viviendas, tienen fachadas lisas revocadas y ventanas sencillas sin recercados. Dentro, los materiales eran exclusivos: maderas nobles, latón y espejos. Loos trabajaba el volumen del espacio en tres dimensiones, lo que más tarde llamó Raumplan, en el que estancias de distintas alturas se combinan a diferentes niveles.

Hoy el edificio pertenece a un banco y ha sido restaurado. Se considera uno de los primeros ejemplos de la fachada sin ornamentos del movimiento moderno y un momento decisivo en el debate sobre la decoración. Las ideas de Loos influyeron en Le Corbusier y otros arquitectos modernos. El edificio muestra además que Loos no estaba en contra de los materiales nobles; solo pensaba que debían hablar por sí mismos.