Ala Sainsbury
La ampliación de la National Gallery es un diálogo posmoderno con el antiguo museo. La fachada a Trafalgar Square retoma las pilastras del edificio principal, pero deja que se espacien y desaparezcan. En el interior, las pinturas renacentistas cuelgan en salas de piedra gris, como en una iglesia florentina.
La National Gallery necesitaba un ala nueva para sus pinturas del primer Renacimiento. En 1984, el príncipe Carlos criticó una primera propuesta, a la que llamó «un monstruoso forúnculo en el rostro de un querido amigo». Los hermanos Sainsbury se ofrecieron a costear un nuevo edificio y, tras un nuevo concurso, se eligió a Robert Venturi y Denise Scott Brown. La ampliación se construyó entre 1988 y 1991.
La fachada a Trafalgar Square es de piedra de Portland, el mismo material que el edificio principal. Tiene pilastras que imitan el museo de William Wilkins, pero se agrupan apretadas junto al edificio antiguo y se van espaciando hacia la esquina. La fachada es plana como un decorado. En el interior, una amplia escalera sube junto a un muro de vidrio hasta las salas de exposición. Las salas se inspiran en las iglesias de Brunelleschi en Florencia, con piedra gris y muros enlucidos de blanco, y ejes que conducen hasta grandes retablos.
El Ala Sainsbury refleja la idea posmoderna de que un edificio debe adaptarse a su contexto y dialogar con él. Fue protegido en 2018. Venturi y Scott Brown habían escrito antes libros sobre la complejidad y la contradicción en la arquitectura y sobre lo que se puede aprender de Las Vegas. La ampliación es su obra más conocida en Europa.