Catedral de San Isaac

Catedral de San Isaac, San Petersburgo
Florstein (Telegram:WikiPhoto.Space), CC BY-SA 4.0

La catedral de San Isaac es una de las mayores iglesias con cúpula del mundo y tardó cuarenta años en construirse. Columnas de granito de más de cien toneladas cada una sostienen los pórticos, y la cúpula dorada se ve desde toda la ciudad. El interior está lleno de malaquita, lapislázuli y mosaicos.

La iglesia está dedicada a san Isaac de Dalmacia, santo en cuya festividad nació Pedro el Grande. La catedral actual es la cuarta en ese lugar. El zar Alejandro I eligió al joven arquitecto francés Auguste de Montferrand, y las obras comenzaron en 1818. El terreno era pantanoso y se hincaron miles de pilotes para sostener el edificio. Las columnas de granito rojo de Finlandia se transportaron por mar y se izaron con andamios y tornos, una hazaña de ingeniería que atraía a los curiosos. La iglesia se consagró en 1858, el mismo año en que murió Montferrand.

La catedral tiene planta cuadrada con un pórtico en cada lado, y los pórticos se apoyan en un total de 112 columnas monolíticas de granito. Sobre el centro se eleva una cúpula sobre un tambor rodeado de columnas. La cúpula tiene una estructura de hierro fundido, una de las primeras de su clase, y está dorada. Dentro, los muros están revestidos de mármoles de diversos colores. El iconostasio tiene columnas revestidas de malaquita y lapislázuli. Muchas de las imágenes murales se realizaron en mosaico en lugar de pintura, porque la humedad de San Petersburgo estropeaba los colores.

Tras la Revolución, la catedral se cerró y en 1931 el Estado soviético la convirtió en un museo del ateísmo. Durante el sitio de Leningrado, la cúpula se pintó de gris para que no sirviera de blanco. Desde 1990 vuelven a celebrarse oficios, aunque el edificio sigue gestionándose como museo. La catedral es una de las últimas grandes obras del neoclasicismo ruso y marca la transición hacia el estilo más ecléctico del siglo XIX.