Tempietto

Un pequeño templo circular en el lugar donde, según la tradición, fue crucificado el apóstol Pedro. Con su peristilo dórico y su cúpula, el Tempietto se convirtió en el manifiesto del Alto Renacimiento: un edificio tan perfecto como los de la Antigüedad. Mide solo unos metros de ancho, pero ha influido en cúpulas de todo el mundo.
El templo lo encargaron los Reyes Católicos, Fernando e Isabel, que costearon el convento de San Pietro in Montorio en la colina del Janículo, en Roma. Debía señalar el lugar donde, según una tradición, fue crucificado Pedro. Una inscripción da el año 1502, pero la fecha se ha discutido, y la obra pudo realizarse algo más tarde. Donato Bramante había llegado a Roma desde Milán y allí estudió con detenimiento las ruinas antiguas. El Tempietto fue su primera gran obra en la ciudad. El templo está construido con travertino y fábrica revocada, y las columnas son de granito, probablemente reutilizadas de un edificio antiguo. Bramante quería crear un edificio moderno con la misma autoridad que los templos antiguos que medía y dibujaba.
El edificio es una cella circular rodeada por un anillo de dieciséis columnas dóricas, una forma que recuerda a los templos circulares antiguos. Sobre las columnas corre un friso dórico cuyas metopas tienen motivos cristianos y litúrgicos, como las llaves papales y cálices. Encima hay una balaustrada y, después, un tambor con hornacinas y una cúpula semiesférica con linterna. Las hornacinas de los muros dan al paramento una profundidad que alterna luz y sombra. Bajo el templo hay una cripta, donde una abertura señala el lugar de la cruz. El interior es muy pequeño y solo caben unas pocas personas. Bramante proyectó situar el templo en el centro de una columnata circular que envolvería el pequeño patio, pero nunca se construyó.
El Tempietto se hizo famoso de inmediato. Los tratadistas Sebastiano Serlio y Andrea Palladio lo incluyeron en sus libros, y Palladio lo situó entre los edificios antiguos como único ejemplo moderno. Bramante pasó después a San Pedro, donde trazó la primera planta de la nueva basílica, y el Tempietto se convirtió en un estudio para la cúpula que imaginaba allí. La cúpula y la linterna se modificaron algo más tarde, y el edificio se ha restaurado varias veces. La forma de un peristilo que sostiene una cúpula se repitió en innumerables edificios posteriores, como la catedral de San Pablo de Londres, el Panteón de París y el Capitolio de Washington. El pequeño edificio del patio del convento se convirtió así en el modelo de las cúpulas de las capitales de Europa y América.