La cúpula del Panteón

Bajo el emperador Adriano se construye el Panteón, con una cúpula de hormigón de 43 metros de diámetro y un óculo abierto en lo alto. El espacio es una esfera perfecta que cabe exactamente entre el suelo y la cubierta.

La cúpula demostró lo que podían lograr el hormigón y la bóveda. Inspiró a Brunelleschi, Bramante, Palladio y Jefferson.

El primer Panteón lo construyó Marco Agripa, colaborador de Augusto, hacia el 25 a. C., pero sufrió incendios y hacía tiempo que había desaparecido cuando Adriano llegó a emperador. El nuevo templo se levantó aproximadamente entre 118 y 128. Adriano sentía un interés poco común por la arquitectura y aun así hizo poner el nombre de Agripa en la inscripción sobre la entrada, donde sigue hoy, una forma de vincularse a Augusto, fundador del Imperio. No sabemos con certeza quién diseñó el edificio. El templo estaba dedicado a todos los dioses, y la forma del espacio, una esfera bajo una bóveda que recuerda la celeste, se ha interpretado como una imagen del cosmos.

Delante de la rotonda se alza un pórtico de dieciséis columnas, cada una con un fuste monolítico de granito traído de Egipto. Tras él se abre la sala circular. La cúpula es de hormigón vertido, y los constructores la aligeraron hacia arriba mezclando piedras cada vez más ligeras, como la toba y la piedra pómez, cerca de la cima. Los casetones del techo reducen aún más el peso y crean un dibujo que guía la mirada hacia el óculo, el círculo abierto del centro. A través de él entra la luz como una mancha que se desplaza por los muros a lo largo del día, y la lluvia se evacua por pequeños orificios en el suelo. La cúpula sigue siendo la mayor del mundo de hormigón sin armar.

Que el Panteón siga en pie se debe a que el papa Bonifacio IV recibió el edificio del emperador bizantino en el año 609 y lo consagró como iglesia dedicada a María y los mártires. Así se libró del abandono que sufrieron tantos otros templos. En cambio, el bronce del pórtico lo retiró en el siglo XVII el papa Urbano VIII, entre otras cosas para fundir cañones. Rafael está enterrado aquí, al igual que los primeros reyes de Italia. Para los arquitectos del Renacimiento, el Panteón era la prueba de que la Antigüedad había construido lo que ningún contemporáneo era capaz de hacer. La combinación de frontón de templo y rotonda se ha copiado en innumerables iglesias, bibliotecas y museos, desde el Altes Museum de Schinkel en Berlín hasta la biblioteca universitaria de Thomas Jefferson en Virginia.