Hilma af Klint

La pionera del arte abstracto.
Hilma af Klint pintó cuadros abstractos desde 1906, guiada por ideas espirituales. No quería que sus obras se expusieran hasta veinte años después de su muerte, y no alcanzó fama mundial hasta el siglo XXI.
Hilma af Klint nació en 1862 en el palacio de Karlberg, en Solna, donde su padre era oficial de marina y profesor de la academia militar. La familia tenía un gran interés por las matemáticas y la cartografía náutica. Estudió en la Real Academia de Bellas Artes de Estocolmo entre 1882 y 1887 y fue una de las relativamente pocas mujeres que recibían entonces una formación artística completa.
Tras sus estudios se ganó la vida como respetada paisajista y retratista. También realizó minuciosos dibujos botánicos e ilustraciones para el Instituto Veterinario. Al mismo tiempo estaba profundamente comprometida con el espiritismo y la teosofía. A partir de 1896 se reunía con regularidad con otras cuatro mujeres en un grupo que se llamaba Las Cinco. Celebraban sesiones espiritistas y hacían dibujos automáticos, en los que la mano se movía sin control consciente.
En 1906 emprendió lo que entendía como una misión encomendada por seres espirituales: Las pinturas para el templo. Hasta 1915 creó 193 obras de la serie. Entre ellas están Las diez mayores, de 1907, enormes lienzos de más de tres metros que representan las edades del ser humano con espirales, formas florales, letras y colores vivos. Trabajaba en el suelo y pintaba al temple sobre papel, que luego se montaba sobre lienzo.
El teósofo Rudolf Steiner vio sus cuadros en 1908, pero se mostró escéptico. Más tarde ella se unió a su movimiento antroposófico. En sus últimas décadas pintó formatos más pequeños y acuarelas. Murió en 1944 tras un accidente de tráfico en Djursholm. En su testamento dispuso que las obras abstractas no podían exponerse hasta veinte años después de su muerte. Dejó más de mil obras y miles de páginas de notas.
Su arte abstracto no llegó al gran público hasta la exposición del Moderna Museet en 2013. La exposición del Guggenheim de Nueva York en 2018-2019 fue una de las más visitadas de la historia del museo. Todavía se debate si debe considerársela la primera artista abstracta, ya que ella misma no veía sus obras como arte en el sentido habitual, sino como mensajes espirituales. Pero sus imágenes han obligado a reescribir la historia del primer arte abstracto.