Pinos

Pinos, Hasegawa Tōhaku
Hasegawa Tōhaku, Public domain

Unos pinos asoman entre la niebla en dos biombos de seis paneles. La mayor parte de la superficie es papel vacío.

Acérquese y los árboles se convierten en unas pocas pinceladas rápidas.

Hasegawa Tōhaku nació en 1539 en Nanao, en la provincia de Noto, junto al mar de Japón. Empezó como pintor de imágenes budistas y más tarde se trasladó a Kioto, donde se convirtió en rival de la poderosa escuela Kanō. Recibió encargos de jefes militares y templos. Pinos es su obra más conocida y se fecha a finales del siglo XVI. Pertenece al Museo Nacional de Tokio y está catalogada como Tesoro Nacional. En el templo Chishaku-in de Kioto se conservan pinturas murales en oro y color de su taller, de modo que también dominaba el estilo suntuoso.

La obra consta de dos biombos plegables de seis paneles cada uno. Cada biombo mide aproximadamente 1,5 metros de alto y 3,5 metros de ancho. En los biombos aparecen pinos entre la niebla. Algunos árboles destacan con claridad en primer plano; otros se vislumbran apenas al fondo. En el biombo izquierdo se ven también los contornos de una montaña lejana. Gran parte de la superficie es papel vacío.

La composición se basa en grupos de árboles separados por grandes espacios vacíos. El vacío se percibe como niebla o aire, y crea profundidad. Cuando los biombos están desplegados en zigzag, como estaban pensados, la imagen cambia según dónde se sitúe uno. Los árboles parecen aparecer y desaparecer en la niebla.

Tōhaku pintó con tinta negra sobre papel. Usó distintos matices, desde el negro intenso hasta el gris claro, para crear distancia. Las agujas están pintadas con pinceladas rápidas y enérgicas, a menudo con el pincel seco. De cerca solo se ven pinceladas, pero a distancia se convierten en árboles. Había estudiado a los pintores chinos de tinta de la dinastía Song, sobre todo a Muqi, y adoptó su manera de representar la niebla.

Los investigadores han debatido si los biombos eran una obra terminada o un estudio preparatorio. El papel está formado por hojas unidas de forma algo irregular, y algunos sostienen que los paneles pudieron estar montados originalmente en otro orden. También se han discutido los sellos de los biombos. Estas cuestiones siguen sin resolverse.

La imagen se ha interpretado como un recuerdo de su tierra natal, Noto, donde abundan los pinares junto al mar. Algunos la han relacionado con el duelo de Tōhaku por la muerte de su hijo a principios de la década de 1590, pero es una especulación. El vacío de la imagen también se ha visto a la luz del budismo zen, en el que la vacuidad tiene un sentido positivo.

Pinos se considera hoy una de las obras cumbre de la pintura japonesa a la tinta. Los biombos solo se exponen durante breves periodos, normalmente en torno al Año Nuevo en el Museo Nacional de Tokio, porque son sensibles a la luz. La obra ha tenido una gran influencia en la concepción de la estética japonesa, en la que lo no dicho y lo vacío son tan importantes como lo que se muestra.