El barroco y las manufacturas de la corte
Los reyes querían mostrar poder, y los objetos pasaron a formar parte del espectáculo: muebles dorados, tapices y plata hechos en talleres del Estado.
El barroco nació en Roma, pero en las artes decorativas fue sobre todo un estilo francés. En 1667 Luis XIV y su ministro Colbert convirtieron los Gobelinos de París en la manufactura real de muebles y tapices, bajo la dirección del pintor Charles Le Brun. En Versalles todo –de los tapices y muebles a la plata y las cerraduras– debía seguir el mismo lenguaje y mostrar la grandeza del rey.
Los muebles eran pesados, simétricos y ricamente tallados, a menudo dorados. El ebanista André-Charles Boulle hizo armarios y cómodas revestidos con marquetería de carey, latón y peltre, la llamada marquetería Boulle. Ornamentistas como Jean Bérain difundieron los modelos de la corte con grabados que compraban artesanos de toda Europa.
Al mismo tiempo llegaban grandes cantidades de porcelana de China y Japón con las compañías de las Indias. Los europeos intentaron imitarla durante mucho tiempo. En Delft se hacía loza pintada en azul, y en Meissen se logró en 1708–1710 fabricar porcelana dura: una sensación europea.