La posguerra y el diseño escandinavo
Reconstrucción y bienestar: teca y vidrio del Norte, contrachapado y plástico de Estados Unidos, escúteres y lámparas de Italia y la buena forma de Ulm y Braun.
Tras la Segunda Guerra Mundial había que reconstruir Europa y amueblar millones de viviendas nuevas. Los países nórdicos, que salieron de la guerra mejor que muchos otros, se hicieron famosos por muebles, vidrio, cerámica y tejidos que unían la calidad artesanal con la producción en serie. La exposición Design in Scandinavia recorrió Estados Unidos y Canadá en 1954–1957 e hizo del Scandinavian Design un concepto conocido.
En Dinamarca ebanistas y arquitectos como Hans J. Wegner, Finn Juhl, Børge Mogensen y Arne Jacobsen crearon sillas que están entre los clásicos del siglo XX. En Finlandia Tapio Wirkkala, Timo Sarpaneva y Kaj Franck ganaron premio tras premio en la Trienal de Milán. En Suecia Stig Lindberg trabajaba en Gustavsberg e IKEA empezó a vender muebles en paquetes planos.
Al mismo tiempo Estados Unidos e Italia desarrollaron sus propios estilos de posguerra. Charles y Ray Eames experimentaban con contrachapado moldeado, fibra de vidrio y alambre para Herman Miller; Italia se puso en marcha con la Vespa y el Fiat 500. En Alemania Occidental la Hochschule für Gestaltung de Ulm y la empresa Braun promovían un diseño sobrio y sistemático, die gute Form, la buena forma.