Art nouveau y modernismo

Un estilo nuevo para un siglo nuevo: líneas sinuosas, plantas, insectos y figuras femeninas, en el vidrio, las joyas, los carteles y las bocas de metro.

Hacia 1890 artistas y diseñadores de toda Europa quisieron liberarse de los estilos históricos. El resultado recibió nombres distintos: Art nouveau en Francia y Bélgica por la tienda de Siegfried Bing, la Maison de l'Art Nouveau de París, Jugendstil en Alemania por la revista Jugend, estilo Sezession en Viena, Stile Liberty en Italia, modernismo en Cataluña, y jugend en Suecia.

El rasgo común era la línea: el golpe de látigo, la curva sinuosa que parecía crecer de la naturaleza. Los diseñadores estudiaban plantas, insectos y agua, y las estampas japonesas aportaban superficies planas de color y encuadres audaces. Todo debía salir de la misma mano: la casa, los muebles, las lámparas, los papeles pintados y los cubiertos.

En Nancy Émile Gallé y la familia Daum hicieron vidrio de varias capas con motivos vegetales grabados al ácido, y Louis Majorelle muebles con marquetería floral. René Lalique renovó la joyería con esmalte, asta y vidrio en lugar de diamantes. Los carteles de Alfons Mucha y Henri de Toulouse-Lautrec llevaron el arte a la calle.