Espejo gustaviano

Un espejo estrecho y dorado con copete, a menudo con la luna en dos piezas.

La luna de espejo fue durante mucho tiempo un lujo. Las lunas grandes eran difíciles de fabricar, y por eso los espejos altos solían componerse de dos piezas.

En el estilo gustaviano los marcos se volvieron rectos y estrechos, con perlado y un copete de motivos antiguos. Los espejos se colgaban a menudo entre las ventanas, sobre una consola, donde repartían la luz del día por la habitación.

Materiales: Madera tallada y dorada, luna azogada con estaño y mercurio

Fabricación: El marco se talla, se prepara con yeso y se dora con pan de oro; la luna se pule y se azoga por detrás.

El copete: una urna, un lazo o coronas de laurel sobre el marco.

Molduras rectas y estrechas con perlado, en lugar del marco curvo del rococó.

La luna en dos piezas, con una junta algo más abajo: las lunas grandes eran difíciles y caras de fabricar.