Santa Sofía

Santa Sofía, Estambul
Adli Wahid, CC BY-SA 3.0

El emperador Justiniano hizo construir la iglesia de la Santa Sabiduría en cinco años. La cúpula flota a 55 metros sobre el suelo apoyada en cuatro arcos y pechinas, y la hilera de ventanas de su base hace que parezca suspendida en la luz. Durante casi mil años fue la mayor iglesia del mundo y en 1453 se convirtió en mezquita.

La iglesia que ocupaba el lugar ardió durante la revuelta de Niká en 532, cuando la población de Constantinopla se alzó contra el emperador Justiniano. Sofocada la revuelta, el emperador decidió construir algo sin parangón. No eligió a maestros de obras corrientes, sino a dos sabios: Antemio de Tralles, matemático y teórico, e Isidoro de Mileto. La obra avanzó a una velocidad increíble, y la iglesia se consagró en diciembre de 537. Los muros son de ladrillo con gruesas juntas de mortero, que daban elasticidad a la estructura pero también cedían al secarse el mortero. Se trajeron columnas de mármol y pórfido de todo el imperio, algunas reutilizadas de edificios más antiguos. Los muros se revistieron con mármol de Proconeso y otras canteras, y miles de obreros trabajaban a la vez.

Santa Sofía une dos plantas: la basílica alargada y la iglesia de planta central bajo una cúpula. La cúpula descansa sobre cuatro arcos, y al este y al oeste el espacio se prolonga con dos semicúpulas que a su vez se abren en nichos menores. El espacio central está rodeado de naves laterales y de tribunas en el piso superior, donde podían situarse la emperatriz y la corte. La cúpula tiene cuarenta nervios con una ventana entre cada uno. Los muros están cubiertos de placas de mármol cortadas y dispuestas en espejo, de modo que las vetas forman dibujos. El mosaico original era sobre todo de oro y cruces; las figuras que se ven hoy, como la Virgen con el Niño en el ábside y el mosaico de la Deésis en la tribuna, se añadieron tras la querella iconoclasta, desde el siglo IX en adelante.

La primera cúpula se desplomó en 558 tras varios terremotos y fue sustituida por otra más alta y empinada. Siguieron nuevos derrumbes y reparaciones. Los cruzados saquearon la iglesia en 1204. Cuando los otomanos tomaron la ciudad en 1453 la convirtieron en mezquita; se añadieron minaretes, mihrab y púlpito, y el arquitecto Sinan reforzó el edificio en el siglo XVI. Los grandes medallones circulares con caligrafía árabe son del siglo XIX, cuando los hermanos Fossati llevaron a cabo una gran restauración. La República convirtió el edificio en museo en la década de 1930, y en 2020 volvió a ser mezquita. Santa Sofía fue el modelo de las mezquitas imperiales otomanas. Para los visitantes suecos hay un detalle especial: en la tribuna alguien grabó runas, probablemente un nórdico al servicio del emperador, un recuerdo de la guardia varega.