Art déco y funcionalismo

El glamour y el lujo del art déco, y el funcionalismo del folkhem, el «hogar del pueblo» sueco. Dos respuestas a la pregunta de cómo debía ser lo moderno.

La exposición de París de 1925, la Exposition internationale des arts décoratifs, dio nombre al art déco. El estilo era elegante y lujoso, con motivos geométricos, maderas exóticas, metal cromado y zigzags inspirados en Egipto y en los aztecas.

Al mismo tiempo se difundía el funcionalismo. Le Corbusier, Mies van der Rohe y Eileen Gray diseñaron muebles de tubo de acero y casas blancas, y Alvar Aalto demostró en Finlandia que el movimiento moderno podía ser cálido, en madera de abedul curvada.

En Suecia, la Exposición de Estocolmo de 1930 lanzó el funcionalismo, y el manifiesto acceptera le siguió al año siguiente. Josef Frank y Svenskt Tenn crearon un movimiento moderno más suave y colorista, y Orrefors y Gustavsberg alcanzaron fama internacional.