¿Litografía original o reproducción? Cómo datar un cartel

Un cartel litográfico original de la década de 1890 está impreso con una piedra para cada color: los colores forman capas cubrientes, la superficie tiene un grano fino y el registro suele tener pequeños desajustes. Una reproducción moderna, en cambio, se compone de pequeños puntos en cuatro colores, claramente visibles con una lupa. El tamaño del cartel, el papel, el nombre de la imprenta en el margen y las huellas de plegado ayudan después a distinguir un original de una edición posterior o de una reproducción.

Datos

Piedra a piedra

La litografía se basa en que la grasa y el agua se repelen. El artista dibuja con lápiz graso o tinta sobre una piedra caliza pulida, se humedece y se entinta la piedra, y la tinta solo se adhiere donde hay dibujo. Para un cartel en color hace falta una piedra por cada color, y la hoja se imprime una y otra vez, del color más claro al más oscuro. Cómo se hace se muestra en el diagrama Cromolitografía, piedra a piedra, más abajo, y en la guía sobre las técnicas gráficas.

Jules Chéret creó el cartel moderno en color en París con grandes litografías a partir de las décadas de 1860 y 1870, como Orphée aux enfers, de 1858, y Bal au Moulin Rouge, de 1889. En la década de 1890 le siguieron Toulouse-Lautrec, Alfons Mucha y Pierre Bonnard, y los carteles ya eran entonces coleccionados por un gran público.

Qué muestra la lupa

La prueba más segura es una lupa. En una litografía el color se extiende en zonas uniformes o granuladas de bordes suaves, y donde dos colores se superponen se mezclan en un tercero. El grano procede de la superficie de la piedra o del lápiz y es irregular. Una superficie grande de un mismo tono también puede estar punteada con un patrón hecho a mano de salpicaduras o grano, pero nunca en una retícula regular.

Una impresión offset o digital se construye, en cambio, con puntos de trama en cian, magenta, amarillo y negro, ordenados en filas y ángulos que forman pequeñas rosetas. La trama se ve claramente con diez aumentos, incluso donde la imagen parece uniforme a distancia. Un cartel con puntos de trama puede ser antiguo (la impresión tramada se usaba ya hacia 1900), pero un cartel que se presenta como un Mucha de 1896 no debe tenerlos.

Registro, firma e imprenta

Como cada piedra se imprimía por separado, los colores rara vez coinciden con exactitud. Pequeños huecos en los bordes, colores que sobrepasan un milímetro el contorno y, a veces, marcas de registro en el margen son señales de una auténtica impresión de piedra. Una impresión perfectamente registrada, sin el más mínimo desajuste, resulta sospechosa.

La firma del artista está impresa en la propia imagen, no escrita a mano, y el nombre y la dirección de la imprenta figuran en letra pequeña en el margen. Chéret trabajaba con la imprenta Chaix y Mucha con Champenois, en París. En el cartel para JOB y en Gismonda la firma aparece en la imagen. Las reproducciones suelen tener el texto de la imprenta recortado o sustituido por el nombre de una editorial moderna.

Papel, formato y plegado

Los carteles originales se imprimían en papel barato y fino, destinado a estar en una pared unas semanas. El papel suele haberse amarillecido, y muchos originales se han plegado para enviarlos o guardarlos y después un restaurador los ha montado sobre tela para conservarlos. Las marcas de pliegue y la tela en el reverso son, por tanto, frecuentes en los carteles auténticos y raras en las reproducciones.

El formato también dice algo. Muchos carteles de la década de 1890 eran grandes, de más de un metro de alto, y a veces se imprimían en dos hojas. El mismo motivo se editaba a menudo en formatos menores para coleccionistas, y esas ediciones son litografías auténticas de la misma época. Las reproducciones modernas suelen tener formatos estándar, papel blanco y grueso y una superficie brillante.

De la litografía al offset

En el siglo XX otras técnicas tomaron el relevo. Las superficies planas de color del Sachplakat y el aerógrafo de la década de 1930 se imprimían todavía a menudo en litografía, pero tras la Segunda Guerra Mundial el offset se convirtió en la técnica habitual, y la serigrafía dio al arte pop sus colores intensos. Por eso la pregunta de si un cartel de la década de 1960 es una litografía suele ser la pregunta equivocada: tiene que ser offset o serigrafía.

Data, pues,, según la técnica, el motivo y el texto en conjunto. Las letras, las direcciones y los precios del cartel pertenecen a su época, y un cartel de una exposición o un espectáculo suele llevar la fecha en el texto. Encontrarás más ejemplos en la categoría carteles, de Chéret a la década de 1970.

Cómo reconocerlo

Ejercicio

Con la lupa, un cartel de Mucha se compone de pequeños puntos en filas, en cian, magenta, amarillo y negro. ¿Qué es probablemente?